Estamos frente a una crisis sanitaria global sin precedentes. Una crisis desafiante, impredecible y cambiante que, sin duda, genera preocupación, incertidumbre y temor. Sin embargo, también se presenta como una oportunidad para poner una prueba de los valores y la solidez de las organizaciones peruanas, sean públicos o privados; sean grandes, medianas o pequeñas.
Para empezar, en medio de este contexto complicado, resulta imprescindible colocar a los trabajadores en el centro mismo de los objetivos de la organización. Mencionemos tan solo dos de los temores que ya asoman entre los recursos humanos públicos y privados.
Trabajadores informados
El primer temor, colectivo e individual, tiene que ver con su nivel de relación con la enfermedad, la posibilidad del contacto y la forma adecuada de actuar en caso de que ocurra. La mejor forma de mostrar empatía es enviar mensajes con información técnica y apropiada sobre el COVID-19: medidas de prevención, mecanismos de limpieza, alimentación saludable, líneas de emergencia e, incluso, consejos para usar el tiempo en casa, además de motivarlos a permanecer dentro.
Sabemos que existe abundante información dando vueltas por las redes. ¿Qué mejor si esta data proviene de la propia empresa? De seguro los trabajadores la tomarán con mayor responsabilidad y confianza. Tener una buena gestión de la comunicación con ellos, en momentos críticos, les demostrará que la empresa se preocupa por su bienestar y que ellos le importan. Es una buena oportunidad para que la gerencia general y las áreas de Comunicaciones y Recursos Humanos muestren liderazgo en el tema.
Continuidad laboral
El segundo temor está relacionado con la continuidad del trabajador en su centro laboral y al pago apropiado y oportuno de su sueldo o salario, incluso si no ha tenido la oportunidad de participar del sistema de teletrabajo. Ahora mismo, ya se aprecia mucha desconfianza al respecto.
El trabajador debe recordar en todo momento que la empresa, basada en sus valores y buenas prácticas, respetará sus derechos laborales. Ya que no puede ir en contra de lo establecido en el Decreto Supremo No 044-2020 PCM, que regula la declaratoria de estado de emergencia nacional.
Es indudable que todas las empresas, públicas y privadas, reestructurarán sus planes estratégicos previamente establecidos y, por consiguiente, ajustarán el presupuesto. Hay que alinear a los trabajadores en estas nuevas metas, compartir con ellos los nuevos planes, recibir sus aportes e invitarlos a caminar en esta travesía incierta. Pero siempre con visión de largo plazo. Todos deben contribuir a evitar que la crisis afecte seriamente a la organización.
Dos elementos son indispensables en la gestión la comunicación en una crisis: buena comunicación y liderazgo motivador. En un contexto incierto como el actual, los trabajadores difíciles, más que nunca, mensajes certeros, creíbles y esperanzadores. Es la única manera de alinearlos alrededor de los grandes desafíos que vendrán en el futuro cercano, porque esto recién comienza.