El reporte de sostenibilidad cada vez se hace más evidente lo importante que resulta para las empresas el ser transparentes y rendir cuentas.
¿Tienen las organizaciones mecanismos o herramientas a su alcance para cumplir con dicho objetivo si se lo proponen? Desde mi punto de vista, el Reporte de Sostenibilidad es la mejor herramienta de transparencia y comunicación que tienen las empresas para cumplir con ese propósito.
Primero, porque convierte a este documento en la mejor prueba del grado de compromiso con la responsabilidad social (RS) o la sostenibilidad y, segundo, porque demuestra también el nivel de involucramiento que mantiene con sus diversos Grupos de Interés.
El Reporte de Sostenibilidad (RdS) es un documento que comunica a la sociedad el desempeño económico-financiero, social y ambiental de una empresa durante un periodo determinado, usualmente un año.
De esta manera, se convierte en un informe central para evaluar la gestión seria de la RS al interior y exterior de una empresa. Los indicadores de gestión, logros, retrocesos y retos en la ejecución de sus prácticas responsables que allí se declaran pueden ser verificados por una empresa auditora o por el propio GRI, que es la institución que ofrece una guía para elaborar los reportes.
Pero esta labor de editar el reporte, muy complicada por cierto, no serviría de mucho y no agregaría valor si es que no existe la firme decisión de difundirlo públicamente. Recién, al difundir los impactos, de manera objetiva y precisa, la empresa demuestra su compromiso con la transparencia y deja en claro que está dispuesta a rendir cuentas de sus acciones ante sus Grupos de Interés.
En la actualidad, aunque todavía a paso lento, las empresas están descubriendo lo conveniente que resulta editar un RdS y los beneficios que ello trae; por ejemplo, le ayuda a planificar anualmente sus políticas, acciones y compromisos con la sostenibilidad y someterlos anualmente a un proceso de mejora continua; le fuerza a incluir metas medibles en las áreas internas; ordena y sistematiza la información de una manera multidisciplinaria; incrementa la lealtad y retención de los empleados; atrae capital y financiación. Adicionalmente, mejora la marca y el producto y, por consiguiente, la imagen de la empresa, añadiendo valor y reputación a la gestión de la empresa.
Pero quizás el mayor beneficio sea el de optimizar las relaciones con la sociedad. En términos comunicación, el reporte se convierte en un medio eficaz para compartir y promover efectivamente un diálogo con los Grupos de Interés internos y externos, agrega transparencia a la gestión, provee credibilidad y construye relaciones basadas en la confianza. En definitiva, contribuye a la comunicación de la responsabilidad social de la empresa, convirtiéndose en una ventaja competitiva que la diferencia de las demás. Lo dijo el filósofo Pericles: “Puedes hacer muchas cosas, pero si no las cuentas es como si no las hubieras hecho”.
Las empresas no están solas en el mundo y dependen de los vínculos con otros. Su éxito o supervivencia también estará en función del grado de proximidad o lejanía que matenga con sus Grupos de Interés. Un nivel adecuado de relación permitirá gestionar adecuadamente sus expectativas e incluirlas en futuros reportes. En este proceso, el reporte es una herramienta valiosa para cultivar espacios de comunicación y diálogo, un canal de interacción entre la empresa y su cadena de valor.
En un momento como el actual, en el que aún se desconfía del trabajo de las empresas mineras, sobre todo en su tratamiento del tema ambiental, el RdS se convierte en la mejor prueba de que las empresas están gestionando adecuadamente sus impactos. Y no solo lo gestionan, sino que lo informan públicamente, señalando además –porque así lo exige el GRI – aquellos temas que no tengan incluidos en su sistema de gestión.
Pero más que la publicación misma, lo que genera valor es el uso que se haga de la información publicada, pues cualquier persona puede verificar y comentar la exactitud de los datos; cualquier inversionista puede también determinar el valor de una compañía en base a la información publicada.
¿Hasta dónde está dispuesta una empresa a rendir cuentas de sus actos?