Mis colegas periodistas han comenzado a contar los días que la Presidenta de la Republica, Dina Boluarte ha dejado de conversar con ellos. Suenan entre angustiados y preocupados.
El conteo diario nos recuerda que van más de 60 días… Y pueden venir más. Tres razones por las cuales creo que el conteo continuará por un buen tiempo:
La comunicación es transparencia. ¿Estará decidida a decir la verdad cuando se le pregunte por uno de los tantos temas que requieren una respuesta veraz?
La comunicación exige rendicion de cuenta. ¿Estará dispuesta a reconocer errores y pedir disculpas por ellos, asumiendo que sus acciones recientes han afectado la credibilidad de su gobierno?
La comunicación promueve la empatía. ¿Estará dispuesta a escuchar y, sobre todo, responder las preocupaciones y/o angustias de los perunanos? ¿Aceptará el desgaste, la desafección y el desánimo actual?
La presidenta, lamentablemente, está atrapada en su incomunicación. Pensó que lo solucionaría nombrando a un vocero y a un nuevo secretario de comunicación.
Lo único que podría ayudarla, creo, es que entienda que la comunicación entre una jefe de Estado y la ciudadanía es fundamental para que la democracia funcione de manera adecuada; que el propósito común debería ser generar confianza entre gobierno y gobernados.
Ojalá que los próximos candidatos a la presidencia innoven la forma de comunicarse con los ciudadanos.