Liderazgo y #crisis.
El Gobierno enfrenta, una vez más, una severa crisis.
Lamentablemente, no veo una solución efectiva a corto plazo. Tres razones que sustentan esta afirmación.
Primero, la gestión adecuada de una crisis requiere un #liderazgo sólido. En este momento, ni la presidenta, ni el presidente del Consejo de Ministros, ni mucho menos el ministro del Interior, están demostrando dicho liderazgo. Sería necesario que uno de ellos renunciara para enviar una señal clara de que se comprende la magnitud de la crisis y se desea abordarla con determinación.
Segundo, no existe una #vision crítica y clara del conflicto actual. Adrianzén y Santibañez no solo ignoran lo evidente —el aumento significativo de la inseguridad—, sino que también muestran una falta total de #comprensión del problema y carecen de autocrítica. Los líderes deben ser capaces de reconocer el estado actual de las cosas y proponer soluciones basadas en la realidad, que sean creíbles y efectivas. Las medidas anunciadas pueden ayudar en el corto plazo, pero serán ineficientes en el largo porque no atacan sus causas.
Finalmente, las crisis demandan un compromiso absoluto con la #verdad y la #transparencia. La transparencia es un pilar fundamental en la gestión de cualquier crisis. Las mentiras o verdades a medias, junto con la falta de empatía, solo incrementan la desconfianza y perjudican aún más la credibilidad del gobierno.
Los líderes deben ser #honestos incluso cuando la verdad resulta incómoda. Lo debería saber el ministro de Educación.
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